Opinión

Tragedia de Once: una radiografía de la realidad social argentina

Pablo Docimo.

Por Pablo Docimo, especial para NOVA.

 

 

Según el diccionario de la Real Academia Española, una de las acepciones de la palabra radiografía es: descripción o análisis detallado, y cita como uno de sus ejemplos lo siguiente: “Una excelente radiografía social de la época”.

 

Después de la tragedia de Once, se han escrito, dicho y expuesto innumerables notas, cargadas de datos y cifras que, en muchos de los casos, la mayoría conocíamos o, por lo menos, intuíamos.

 

No es necesario que se publique que el servicio ferroviario en Argentina es paupérrimo, excesivamente costoso (para el Estado) y deficitario, ni tampoco es una novedad que las empresas concesionarias de todos los ferrocarriles, no sólo el Sarmiento, no cumplen con sus obligaciones contractuales amparados por quienes deben realizar el contralor, o sea, el gobierno nacional, a la postre, cómplice de todas las irregularidades habidas y por haber.

 

Cabe señalar que esta complicidad no es sólo atributo del gobierno kirchnerista; no, de ninguna manera, pero si es necesario decir, ya casi de forma obligatoria, que los gobiernos de Menem y los de Kirchner y su esposa, son los máximos responsables, por obvias razones.

 

El primero, por la desastrosa privatización -como absolutamente todas las que se realizaron en su mandato- y el kirchnerismo, por la entrega millonaria y descontrolada de subsidios. Los hechos están a la vista.

 

Pero como dijimos antes, ya se ha dicho mucho sobre el tema, por lo tanto, invito al lector a reflexionar sobre algunos hechos puntuales que nos arrojan como resultado final una visión de nuestra realidad social, y porque no, política y económica.

 

Veamos:

 

- Las declaraciones del Secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi: “Si pasaba ayer, no era tan grave”. En realidad, esta frase no resiste el menor análisis. Sólo podemos llegar a una conclusión. O este señor es un perfecto inútil o es un perfecto hipócrita. No hay otra posibilidad. Ahora… ¿de quién es la responsabilidad de que este señor ocupe ese lugar? Del gobierno nacional. Punto.

 

- Las declaraciones de uno de los hermanos Cirigliano, dueños de la empresa concesionaria: “Creo que el servicio que brindamos es aceptable”. Al igual que Schiavi, o es un perfecto inútil o es un perfecto hipócrita. Tampoco hay más opciones. Y al igual que en el caso anterior, ¿quién es el responsable de que la empresa TBA siga administrando el ferrocarril? Del gobierno nacional, ya que hasta antes de esta tragedia hubo muchísimas irregularidades –más que suficientes- como para sacarles la concesión.

 

- El Estado Nacional se presentó como querellante. Tampoco esto resiste ningún tipo de análisis, puesto que el mismísimo Estado Nacional es el responsable de entregarle al concesionario el millonario subsidio y el control del servicio a través la CNRT (Comisión Nacional de Regulación del Transporte de Argentina). Esto nos demuestra, también, que al igual que en los puntos 1 y 2 el gobierno nacional está conformado, en líneas generales, por perfectos inútiles o perfectos hipócritas. Así, de a poco, nos vamos acercando a una conclusión, que es la realidad en la que estamos inmersos. Pero hay algo más.

 

- La presidente desapareció, literalmente. ¿Cómo se explica que el primer mandatario no pronuncie ni media palabra sobre semejante tragedia? Es muy simple; o la señora presidente es una perfecta inútil como para ocupar el cargo para el que fue electa o es una perfecta hipócrita.

 

- Después de dos días apareció el cuerpo sin vida de Lucas. Y en este hecho puntual, en sí mismo, debemos realizar un análisis bastante más profundo, ya que este mismo episodio podría demostrar absolutamente todo lo que pretendo, a saber:

 

A) Esto nos muestra claramente cómo se viaja y cómo funcionan los trenes, ya que el joven ingresó al tren por una ventana.

 

B) Esto demuestra la precariedad de los encargados del rescate. Y en este punto es necesario aclarar que el rescate no es algo que le incumba al SAME que, dicho sea de paso, fue lo único que funcionó bien, y es necesario aclarar, también, que desde los medios oficialistas intentaron responsabilizar al SAME de no haber encontrado antes a Lucas.

 

- Los helicópteros utilizados para el traslado de víctimas, que fueron cedidos de forma gratuita, son de la empresa Módena, cuyo máximo responsable es el Presidente de FIAT Argentina, Cristiano Rattazzi. Más allá del trato “descortés” por decirlo de una manera suave, que le brinda el gobierno al señor Rattaizzi, ¿cómo puede ser que el Estado no cuente con helicópteros para este tipo de situaciones? Eso sí, tenemos una empresa aérea de bandera, Aerolíneas Argentinas, que es lo más parecido al funcionamiento de los ferrocarriles –con la salvedad que en este caso el responsable directo es el Estado- que nos cuesta millones y millones de dólares anuales, pero no tenemos helicópteros para catástrofes. Saque usted mismo sus propias conclusiones.

 

Como se puede apreciar, hemos expuesto una serie de hechos claros, concretos e irrefutables de lo ocurrido. Hechos que no contienen grises ni claroscuros, hechos que sufrimos y padecemos a diario casi todos los argentinos; en realidad, la mayoría de los ciudadanos comunes, los que se levantan todos los días para ir a trabajar pendientes de un presentismo para que no se vea deteriorado aún más su magro sueldo, al que después se le quita un 40 por ciento de impuestos que termina yendo a esos mismos subsidios que sólo sirven para beneficiar a unos pocos. Subsidios a veces muy ridículos, como el de casi mil millones de pesos anuales destinados a financiar el “fútbol para todos”.

 

¿Cuántos vagones de trenes se podrían fabricar con ese dinero y cuantos helicópteros se podrían comprar? Pero no, el gobierno nacional decidió que es más importante gastar el patrimonio de todos y todas, como le gusta decir a ella, en subsidiar a amigos del poder, en lugar de invertir en transporte, salud, seguridad o educación.

 

Y para ayudarlo a una conclusión más profunda, invito al lector a que haga el siguiente ejercicio mental: imagine por unos segundos, que hubiese pasado si el choque del tren contra el muro de contención, en lugar de haber ocurrido en Once, hubiese ocurrido en la otra punta, en la Estación de Moreno, en el horario de las seis de la tarde cuando la misma cantidad de gente vuelve, en lugar de ir.

 

Seguramente, la cantidad de víctimas sería casi la misma, pero ¿quién se hubiese encargado de atender clínicamente y brindar auxilio médico a todas esas personas? Porque le cuento, por si no lo sabe, que en la provincia de Buenos Aires, como en el resto del país no existe el SAME.

 

¿En qué se hubiesen transportado a los heridos? Y le cuento, también, por si tampoco lo sabe, que fuera de la Ciudad de Buenos Aires pedir una ambulancia y que llegue es casi un milagro.

 

¿Quién se hubiese encargado del rescate y socorrer a los accidentados? ¿La Policía de la Provincia de Buenos Aires, los bomberos voluntarios? Sin ánimo de ofender a nadie, pensar sólo en esto me causa escalofríos.

 

 

Y por último, ¿a qué hospitales hubiesen sido derivados los accidentados? Todos sabemos que el conurbano bonaerense carece de una infraestructura sanitaria notable, y que la inmensa mayoría de las personas que viven en el Gran Buenos Aires se deben trasladar hacia la Capital Federal para acceder a un hospital público.

 

En fin… como decía mi abuela, analizando esto, podríamos decir que fue “una desgracia con suerte”, si es que se puede decir que existen las desgracias con suerte. La suerte fue que la tragedia ocurrió en la Ciudad de Buenos Aires, y no en la provincia de Buenos Aires, cosa que no ocurrió sólo por obra y gracia de la casualidad, nada más que eso.

 

Y como si fuera necesario algún otro detalle, algo así como “la frutilla del postre”, el sitio Clarín.com publicó un artículo donde muestra que una unidad motriz y otra remolcada de una formación Doble Piso del Sarmiento permanecen retenidas en Tecnópolis desde diciembre por la Secretaría de Transporte de Juan Pablo Schiavi y la Unidad Bicentenario a cargo de Oscar Parrilli, secretario General de Presidencia.

 

La empresa TBA solicitó sin éxito en dos ocasiones la devolución de los vehículos para acoplarlos a otros siete coches remodelados que pertenecen a un Tren Doble Piso que se encuentra listo para circular.

 

Según los datos obtenidos por Clarín, "los funcionarios no autorizan el retiro porque quieren asegurarse la presencia de los coches para la nueva edición de Tecnópolis que abrirá en cuatro meses". Algo verdaderamente increíble, pero real.

 

Todo esto demuestra, lisa y llanamente, de que se trata el tan mentado “Modelo”; en eso, en despilfarrar a diestra y siniestra, aunque en realidad, el despilfarro es muchísimo mayor para la siniestra que para la diestra. Se entiende, ¿no?

 

Por eso mismo creo, en lo personal, que la tragedia de Once es más que una mera demostración de la realidad.

 

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero evidentemente, una radiografía vale más que mil imágenes, y este es el caso más gráfico que podemos tener de nuestra realidad.

 

 

(*) Periodista y locutor nacional.

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